El proceso de envejecimiento de los instrumentos antes de salir de fábrica (también conocido como "pre-envejecimiento" o "burn-in") es un paso del proceso en el que los fabricantes realizan una conexión continua, carga u operación de los instrumentos durante un período de tiempo simulando entornos de uso y condiciones de trabajo reales, con el fin de pre-activar posibles fallos y estabilizar los parámetros de rendimiento.
En pocas palabras, es como un riguroso "entrenamiento previo al trabajo" para los nuevos instrumentos. Solo los "fuertes" que pasan la prueba pueden finalmente salir de fábrica como productos calificados, asegurando que los productos entregados a los usuarios tengan un rendimiento estable y fiable.
La prueba de envejecimiento es una herramienta de apoyo a la decisión necesaria que puede proporcionar una base de datos fiable para la calidad del producto. Puede identificar los problemas existentes en el diseño y la fabricación del producto y proporcionar direcciones para la mejora. Es un enlace importante para asegurar la calidad y la fiabilidad de los instrumentos, especialmente crucial en campos como el control industrial que tienen altos requisitos de precisión y estabilidad de los instrumentos.